Doctora en Investigación Educativa, con calificación Sobresaliente Cum Laude. Profesora universitaria e investigadora. Cree en una escuela que no anestesie, que no imponga silencios, que no eduque desde el miedo. Una escuela donde el cuidado, la emoción y el pensamiento crítico convivan sin pedir permiso.
Su tesis doctoral se centró en el bienestar psicológico del profesorado en formación, explorando la relación entre inteligencia emocional, resiliencia, autoeficacia docente y estrés. Porque no se puede educar desde el agotamiento ni construir un futuro profesorado sin ofrecerles herramientas para sostenerse, también emocionalmente.
Imparte docencia en el grado de Educación Primaria e Infantil, dentro de la mención en Pedagogía Terapéutica, donde acompaña a futuros profesionales en la construcción de una mirada inclusiva, ética y respetuosa hacia la diversidad. Además, es tutora de Trabajos de Fin de Grado y ejerce como tutora del Plan de Acción Tutorial (PAT), una labor que valora por su cercanía y su potencial transformador.
Defensora de una pedagogía con perspectiva de género, entiende la innovación educativa no como tendencia, sino como compromiso: revisar lo que se da por hecho, abrir espacios de escucha, cuestionar lo que no funciona, y hacerlo desde el respeto y la responsabilidad.
En los últimos cinco años ha publicado 3 artículos en revistas científicas, 35 capítulos de libro, ha participado en 3 proyectos públicos de investigación y ha compartido sus hallazgos en 29 congresos. Pero lo que más le importa, muchas veces, no tiene formato académico: una conversación honesta en el aula, una estudiante que descubre que puede cuestionar lo que le enseñaron a acatar.
Forma parte de redes y proyectos de investigación que entrelazan educación emocional, arte y convivencia, convencida de que otra educación no solo es posible, sino necesaria.
Doctora en Investigación Educativa, con calificación Sobresaliente Cum Laude. Profesora universitaria e investigadora. Cree en una escuela que no anestesie, que no imponga silencios, que no eduque desde el miedo. Una escuela donde el cuidado, la emoción y el pensamiento crítico convivan sin pedir permiso.
Su tesis doctoral se centró en el bienestar psicológico del profesorado en formación, explorando la relación entre inteligencia emocional, resiliencia, autoeficacia docente y estrés. Porque no se puede educar desde el agotamiento ni construir un futuro profesorado sin ofrecerles herramientas para sostenerse, también emocionalmente.
Imparte docencia en el grado de Educación Primaria e Infantil, dentro de la mención en Pedagogía Terapéutica, donde acompaña a futuros profesionales en la construcción de una mirada inclusiva, ética y respetuosa hacia la diversidad. Además, es tutora de Trabajos de Fin de Grado y ejerce como tutora del Plan de Acción Tutorial (PAT), una labor que valora por su cercanía y su potencial transformador.
Defensora de una pedagogía con perspectiva de género, entiende la innovación educativa no como tendencia, sino como compromiso: revisar lo que se da por hecho, abrir espacios de escucha, cuestionar lo que no funciona, y hacerlo desde el respeto y la responsabilidad.
En los últimos cinco años ha publicado 3 artículos en revistas científicas, 35 capítulos de libro, ha participado en 3 proyectos públicos de investigación y ha compartido sus hallazgos en 29 congresos. Pero lo que más le importa, muchas veces, no tiene formato académico: una conversación honesta en el aula, una estudiante que descubre que puede cuestionar lo que le enseñaron a acatar.
Forma parte de redes y proyectos de investigación que entrelazan educación emocional, arte y convivencia, convencida de que otra educación no solo es posible, sino necesaria.